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viernes, 20 de julio de 2012

En mi Corazon siempre seras el primero



-¡¡¡Jude, abre la puerta inmediatamente!!!-dije aporreando la puerta. Hacía más de dos horas que se había encerrado ahí. Pero ¿que mosca le ha picado? -¡¡¡Que abras te he dicho!!!
Ni caso. Desde que habían perdido contra el Raimon en un partido amistoso se había encerrado en su habitación. Nunca se había puesto así y eso que lo conocía desde hacía dos años.

(Flash back)

Caminaba tranquilamente por el parque comiendo un helado cuando un balón se dirigió hacia mí muy rápido. Cerré los ojos instintivamente, pero el balón no me llegó a tocar.

-¿Estás bien? -me preguntó una voz masculina mientras que me cogían de los hombros con las manos.

Abrí los ojos y delante de mí se encontraba un chico con unas gafas que me miraba fijamente. No le veia los ojos(por las gafas claro esta) pero parecia preocupado.

-Estoy bien, estoy bien- le aseguré.
Él sonrió y se separó de mí.

- Me alegro- dio media vuelta y se marchó.

(Fin del flash back)

La verdad es que fue una forma algo rara de conocernos. Al día siguiente me lo encontré en la misma clase que yo. Ahí empezó nuestra amistad. Pronto nos hicimos inseparables. Yo le acompañaba a los entrenamientos de fútbol, él a mi a mis clases de italiano... No solo me llevé bien con él. Mi segundo mejor amigo es un delantero de su equipo: David Samfort. Los tres salíamos mucho por ahí.

-¡¡¡Cómo no abras entro por la fuerza!!!

Dí media vuelta y salí del internado. La habitación de Jude estaba en el segundo piso y a dos ventanas de la que tenía cortinas azules con rayas blancas.

No sería muy buena con el fútbol pero escalando no había quien me ganase . Trepé hasta allí y abrí la ventana. Gracias a Dios que no está cerrada.

Entré y lo vi acurrucado a un lado de la cama dándome la espalda. Desde donde estaba podía oír sus sollozos. El corazón se me encogió y me acerqué a su lado. Le toqué el brazo con suavidad.

-¿Estás bien Jude?- le pregunté en un susurro con voz muy dulce.

Negó con la cabeza. Los ojos se me inundaron de lágrimas y el corazón se me hizo añicos. Nunca lo había visto así, completamente destruido. Di media vuelta a la cama y le acaricié la mejilla.

-Por favor no llores- le imploré agachándome para quedar a su altura.

Me cogió la mano y empezó a hablar.

-Tú no sabes lo frustrante que es sentir que nunca llegarás a ser tan bueno como esa persona. Que, por más que lo intentes, nunca lo superarás. Que siempre irá un paso por delante... Nunca llegaré a ser como él. Siempre seré débil y el segundón . Siempre por detrás de él...

-Jude, escúchame- lo corté y él abrió los ojos con desgana-. Nunca vuelvas a decir algo así. Tú eres único y no hay nadie que sea como tú. No te compares con nadie porque lo único que consigues hundirte en la tristeza ya qué siempre encontrarás a alguien que sea mejor. Tú eres perfecto tal y como eres.

De repente se sentó en la cama, me cogió por cada lado de la cara y me besó. Fue un beso desesperado, pero a la vez lleno de agradecimiento. Mi primer impulso fue pegarle, pero desde que lo conocí había soñado con ese momento, así que, le correspondí de buena gana.

Nos separamos .Abrí los ojos y me encontré con que él me miraba con ternura y cariño.

-Te amo Eli y eso nunca cambiará.

Ésta vez fui yo quien lo besó. Nos fundimos en un beso dulce y lleno de amor. Acabamos en la cama acostados. Le miré y le dije:

-Yo también y a nadie amaré más que a ti. En mi corazón siempre serás el primero.
Espero que os aya gustado